Yolanda, desde Madrid, nos envía su relato erótico lésbico
Según nos comenta, esta basado en hechos reales y ahora mantiene una relación con su vecina... sea cierto o no, la verdad es que su historia merece la pena, aquí lo tenéis...
Hola,
mi nombre es Yolanda, vivo en un barrio bien de Madrid, en un chalet, y siempre he sido curiosa, vamos, que me he sentido ligeramente atraída por otras mujeres, si bien, hasta este día, nunca había mantenido relación sexual con ninguna (más allá de algún pico caliente con alguna amiga de adolescente)...
¿Más cosas sobre mi? A ver,
tengo 32 años, buen cuerpo, hago deporte, mis pechos son más bien pequeños (no enanos ?eh?), pelo rubio natural, no muy claro y bastante rizado, estoy casada desde hace tres y con una hija pequeña, de 4 meses, que es parte del motivo de lo que ahora os voy a contar...
Todo sucedio un día en que estaba en casa con mi pequeña, aún estoy de baja de maternidad, aunque ya he retomado mi vida sexual con mi marido, el caso es que una mañana, sono el timbre,
era una vecina muy maja, mayor que yo, tiene 52 años, para su edad no está nada mal, tiene el pelo moreno, liso, más gordita que yo, sin estar obesa, y una cara simpática,
siempre sonriente pese a su divorcio, si, está divorciada desde hace un año más o menos...
Como iba contando, mi vecina, Laura, llamó al timbre, yo abrí y me dijo que si la invitaba a un café y charlábamos un poco, yo, como estaba la niña dormidita, le dije que por supuesto, que pasara, así que nos sentamos en el salón y preparé cafe. Ella venía vestida con la típica túnica de lana para llevar con leggins, color marrón, yo estaba vestida con ropa ancha, y es que el embarazo no nos perdona a ninguna...
Empezó a comentarme que tenía algunos problemas con su ex-marido y el divorcio, pero en los que no entro porque no vienen al caso ahora, a mitad de la charla, mi peque se despertó, tenía hambre y yo iba a darle el pecho, fue en ese momento, cuando note que ella me miraba "raro", no era una mirada normal cuando desabotoné, con toda naturalidad, la camisa y saque mi pecho para dar de comer a mi hija, cuando terminó con ese e hice el cambio, note que de nuevo, me miraba un poco raro, se ofreció a sacar el aire a la niña, yo la deje, y está, le echó una pequeña bocanada de mi leche sobre el vestido... acosté a la niña a dormir de nuevo y ella estaba limpiando el vestido, la dije que me lo dejara, que poniamos la lavadora y la secadora en un segundo y podría llevárselo tal cual, ella decía que no, que se iba a casa a cambiar, yo insistí, y me acerque a ella, como para intentar quitárselo "no seas tonta" yo te dejo algo para que te tapes si te da verguenza... ella se reia y se resistia "déjame", yo insistia, caimos al suelo,
esto se estaba convirtiendo en un juego caliente, yo seguía intentando quitárselo y entre risas, ella resisitiendose, finalmente, quedé encima de ella, con el rostro apenas separado unos centimetros, y ella se lanzó, ¡me besó en los labios! yo me retiré rápidamente ¿que haces? la pregunté ¡perdona, lo siento! dijo ella, yo la dije, no importa, me ha gustado...
Ese fue el detonante, ella entonces se saco el vestido por la cabeza y me dijo
"lávamelo entonces" quedando en ropa interior, vestía un shorty violeta semitrasparente y un sujetador a juego, se acercó, me dió otro beso y me dijo
"y mientras se lava podemos seguir jugando..."
Y eso hicimos, subimos a mi dormitorio, ella tomó la iniciativa, me desabrocho totalmente la camisa, me bajó el pantalón de estar que llevaba muy lentamente, seguidamente, de rodillas frente a mi, me beso sobre mi tanga y me empujo a la cama, se subió encima mío y, quitandome el sujetador me dijo "quiero saber cómo sabes..." y chupo mi pezón, con tanto ahínco que me saco un poco de leche, que goteo por la comisura de su labio, se acerco y me beso en la boca con mi propio sabor en ella, fue muy caliente, y seguimos jugando en la cama, tocándonos, besándonos, chupándonos enteras, recorriendo lentamente nuestros cuerpos con la lengua, tuvimos varios orgasmos y sin duda, repetiremos... y es que a las dos nos encantó la experiencia, y eso que, según me dijo ella, también era su primera experiencia con otra mujer, un motivo más para aprender más juntas y, quién sabe, quizá un día le plantee un trio a mi marido... sólo deciros que
es día mi "pepita" como yo llamo a mi clítoris, estuvo más grande y sensible que nunca...
Gracias a Yolanda, y espero que os haya gustado como a nosotros, aquí hemos buscado un vídeo para ilustrar el relato, no encaja perfectamente en la descripción pero es lo que hay,
salvo que Yolanda nos mande uno con su próximo relato...